Cómo actuar ante un ataque de epilepsia
Habitualmente una crisis epiléptica puede durar de entre treinta segundos a dos minutos, pero esto depende de cada perro. También se ha observado que es muy frecuente que los perros sufran convulsiones mientras están en total reposo, durmiendo o bien a primerísimas horas de la mañana.
En algunos perros, estos cambios en la actividad neuronal pueden estar relacionados con estímulos ambientales como tormentas, petardos, fuegos artificiales, o emociones visuales y situaciones estresantes para ellos, ante lo que no les resulta familiar. También es usual que cuanto más joven es el perro más agudos suelen presentarse los síntomas de la epilepsia.
El “aura” de la epilepsia
Antes de presentarse la convulsión muchos perros pueden presentar cierto comportamiento conocido como “aura” que puede incluir desorientación, nerviosismo, confusión, desequilibrio, o puede que le encontremos mirando a un punto fijo en el espacio, como si estuviera viendo “algo invisible” para nosotros. Eso nos indica que el ataque está a punto de desencadenarse.
Si tenemos un perro epiléptico, rápidamente notaremos estos leves cambios en él. Si estamos con él en el momento de la crisis, procuraremos que no se pueda golpear con nada, le ayudaremos a tumbarse, y si es de tamaño pequeño, ayuda cogerlo en brazos para su seguridad y ¡no intentaremos sacarle la lengua!
Hay que tener en cuenta que el perro no es “él” en este momento, por lo que algunos pueden tener algún comportamiento agresivo durante la crisis.
Es importante actuar con serenidad, sin brusquedad y sin elevar la voz.
Tras el ataque, hay que dejarle descansar para que se recupere, ya que las convulsiones les dejan agotados. Muchos perros manifiestan una gran sed tras la crisis.
Tratamiento
El tratamiento farmacológico tiene como objetivo disminuir la intensidad y la frecuencia de aparición de las crisis y conseguir aumentar el tiempo que transcurre entre ellas. También contribuye a la disminución de las secuelas que pueden provocar los ataques. Siempre debe ser prescrito y controlado por un veterinario.
Este artículo es informativo, solo los profesionales veterinarios tienen la facultad de establecer diagnósticos y prescribir tratamientos. Te recomendamos que lleves a tu perro al veterinario en el caso de que presente cualquier síntoma.