Vivir en una ciudad puede resultar a veces estresante para nosotros y también para nuestros perros, ya que en el entorno urbano los ruidos y estímulos visuales son constantes; por otra parte, la urbe ofrece constantes oportunidades para realizar una buena socialización, y tener un perro activo y equilibrado.
La socialización genera confianza y seguridad
El entorno en el que viven los perros es un factor importante para su bienestar emocional e influye en su conducta y comportamiento. Para los perros que viven en la ciudad, es esencial que desde cachorros se sientan lo más seguros y cómodos en la vida urbana, y desarrollen confianza en ese entorno, que va a ser cotidiano.
La socialización no es un «todo o nada». Se puede socializar a un cachorro un poco, mucho o muchísimo. Cuanto más amplia sea la gama de experiencias que conoce (entre las tres y doce semanas de edad es el momento en que los cachorros son más receptivos y aprenden nuevas experiencias), mayores son sus posibilidades de gestionar con éxito una amplia variedad de situaciones como adulto, sin embargo es importante comprender que este proceso se debe efectuar progresivamente y no por exponerle más horas a más estímulos el cachorro va a estar mejor socializado, ya que se puede sentir abrumado y esto le generará ansiedad y estrés.