Un perro que se da a la fuga de casa en cuanto tiene ocasión, pone en riesgo su propia seguridad (atropello o pérdida, entre otros) y la de todos, esta conducta escapista continuada puede convertirse en un motivo de grave preocupación para sus propietarios.
Causas de las fugas
- La «llamada de la naturaleza» el instinto reproductor es una de las causas principales, especialmente en los machos cuando en las proximidades hay hembras en celo.
- Por alguna fobia o momento de pánico, esto es frecuente en perros que se asustan cuando se produce pirotecnia, tormentas o ruidos fuertes, en ese momento de temor disparatado pueden llegar a escaparse incluso los perros más tranquilos y equilibrados.
- Por falta de ejercicio o de entretenimiento en casa.
- Por ausencia de contacto con sus congéneres: al ver a otros perros cerca, intentan saltar la valla e ir hacia ellos.
- Por estrés, falta de cuidados, incorrecta educación o ausencia de socialización.
- Por su propio temperamento: hay perros de condición aventurera, muy independientes y curiosos y a los que les gusta explorar fuera.
El «fenómeno del perro de chalet»
Es un comportamiento escapista que se observa a menudo en los perros que viven en casas que disponen de su propio jardín o finca.
Muchos propietarios, en la loable convicción de que su perro tiene un espacio suficiente donde ejercitarse y hacer sus necesidades, pueden desconocer que su perro en realidad quizá no esté recibiendo los suficientes estímulos para aprender cosas diferentes si no sale a pasear regularmente por lugares y tiene la oportunidad de conocer situaciones nuevas junto a ellos, e interactuar frecuentemente en este entorno fuera de casa.
El resultado son perros aburridos en su jardín, muy especialmente cuando son jóvenes, así que centran su atención e interés en los estímulos exteriores para distraerse y escapar de la monotonía, y a la menor oportunidad, intentan curiosear más allá de su mundo cotidiano.